Una tarta tipo “drip cake” siempre es más que bien recibida, y aunque no haya nada en particular que celebrar, la tarta en sí ya es motivo suficiente de celebración.

Hay un sinfín de posibilidades a la hora de crear nuestra “layer cake” ideal que, desde luego, es un clásico infalible sea cual sea la ocasión. Y si además convertimos nuestra ya festiva tarta en una “dripping cake”, os aseguro que está destinada a causar sensación.

Y si para terminar la decoramos con un falso helado derretido, os aseguro que quedará en la memoria de los afortunados que la prueben por mucho, mucho tiempo… ¿Te animas a hacer esta colorida y vistosa drip cake? No es nada complicada y, además, es tremendamente divertida!

Drip cake: una tarta de lo más espectacular

 

Ingredientes para el bizcocho de vainilla (para 12-14 personas):

Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente,

salvo que se indique lo contrario

350 g de harina de trigo de uso común

3 cucharaditas de levadura repostera

½ cucharadita de bicarbonato sódico

½ cucharadita de sal

225 g de mantequilla sin sal

250 g de azúcar blanco

4 huevos (L)

2 cucharaditas de extracto puro de vainilla

240 ml de buttermilk*

 

Elaboración del bizcocho de vainilla para la drip cake…

1. Precalentamos el horno (eléctrico y sin aire) a 180ºC y colocamos la rejilla en la posición central del horno.

2. Engrasamos el interior de 2 moldes redondos de 18 cm de ∅ y 10 cm de altura (o 4 moldes para layer cake), recubrimos la base con papel pergamino antiadherente bien ajustado al diámetro del molde y volvemos a engrasar sobre el papel.

3. En un cuenco grande tamizamos juntos la harina, la levadura, el bicarbonato sódico y la sal. Reservamos.

4. En el cuenco de nuestra amasadora eléctrica, equipada con el accesorio de pala (o en un cuenco grande aparte con ayuda de una espátula de silicona o cuchara de madera) batimos la mantequilla a velocidad media durante 1-2 minutos hasta conseguir una textura cremosa y suave.

5. A continuación, agregamos el azúcar y seguimos batiendo a velocidad media-alta otros 3-5 minutos más hasta que la mezcla adquiera una textura bien esponjosa y un tono visiblemente más pálido.

6. Seguidamente, incorporamos los huevos de uno en uno, mezclando ahora con suavidad después de cada adición hasta que cada huevo quede bien integrado antes de añadir el siguiente.

7. Añadimos ahora el extracto de vainilla y seguimos mezclando suavemente hasta combinar por completo.

8. Pasamos entonces a incorporar la mezcla de ingredientes secos que habíamos reservado (punto 3) y el buttermilk alternándolos de la siguiente manera: empezamos agregando ⅓ de los ingredientes secos, mezclamos con suavidad hasta que queden más o menos integrados (no es necesario conseguir aquí una mezcla perfectamente homogénea), seguimos con ½ del buttermilk y volvemos a mezclar lo justo hasta combinar, continuamos con el siguiente ⅓ de ingredientes secos, la otra ½ del buttermilk y el último ⅓ de ingredientes secos, mezclando después de cada adición con suavidad hasta conseguir una masa más o menos uniforme.

Es importante no excedernos mezcla en este último paso o de lo contrario acabaremos con una miga densa y nada esponjosa.

9. Finalmente, repartimos la mezcla en partes iguales entre los moldes que teníamos preparados (es muy útil contar aquí con una báscula de cocina, asegurándonos así de que los bizcochos tengan la misma cantidad de masa) y terminamos alisando la superficie con una pequeña espátula angulada o el reverso de una cuchara.

10. Horneamos durante unos 38-40 minutos (algo menos si hemos utilizado 4 moldes en lugar de 2) o hasta que al insertar una brocheta en el centro del bizcocho ésta salga limpia de migas.

11. Los retiramos entonces del horno, los colocamos aún sus moldes sobre una rejilla y dejamos que se enfríen durante unos 10 minutos antes de desmoldar. Pasado este tiempo, desmoldamos con cuidado y dejamos enfriar por completo sobre la rejilla antes de seguir con el montaje de la drip cake.

Ingredientes para la cobertura y relleno (buttercream):

440 g de mantequilla sin sal

520 g de azúcar glas (icing sugar)

1 cucharadita de extracto puro de vainilla

1-2 cucharadas de leche (opcional)

Colorante en gel (yo he usado el color “Verde azulado” de Wilton)

 

Cómo hacer la cobertura y el  relleno de la drip cake…

1. En el cuenco de nuestra amasadora, equipada con el accesorio de pala (o en un cuenco grande con ayuda de una espátula), batimos la mantequilla a velocidad media durante 1-2 minutos hasta que quede cremosa y suave.

2. Tamizamos el azúcar glas, que iremos añadiendo progresivamente a la mantequilla e integrando con suavidad inicialmente para evitar que se forme una gran nube de polvo de azúcar. Una vez añadido todo el azúcar, incrementamos el ritmo y seguimos mezclando durante unos 3-4 minutos más a velocidad media-alta hasta conseguir una textura ligera y esponjosa.

3. Añadimos entonces el extracto de vainilla y mezclamos hasta obtener de nuevo una mezcla homogénea.

4. Si fuera necesario, podemos añadir un poco de leche extra para aligerar nuestra cobertura, pero siempre cucharadita a cucharadita hasta conseguir la consistencia deseada. Si por el contrario hubiera resultado demasiado fluida, iríamos añadiendo más azúcar glas de manera gradual hasta dar con la firmeza correcta.

5. Apartamos ahora una cucharada colmada del buttercream antes de aplicar el colorante y reservamos en un pequeño cuenco aparte.

6. Finalmente, aplicamos una pequeña cantidad del colorante elegido (la punta de un palillo, por ejemplo, es muy útil aquí para no excedernos; con apenas un par de gotas, podemos teñir una gran cantidad de cobertura y siempre podremos añadir, pero si nos pasamos, difícilmente podremos volver atrás) y mezclamos de nuevo hasta conseguir un color homogéneo. Si fuera necesario, repetiríamos este último paso hasta dar con el tono deseado.

Ingredientes para el falso “helado derretido” (ganache de chocolate blanco):

100 g de chocolate blanco de cobertura

35-45 ml de nata líquida para montar (mín. 35% MG)

Colorante en polvo o en pasta apto para chocolate

Cono de barquillo

Nonpareils multicolor

Cómo hacer el falso “helado derretido” para decorar la drip cake…

1. Colocamos el chocolate de cobertura en un cuenco mediano resistente al calor.

2. En un cazo pequeño, llevamos la nata a ebullición. En cuanto rompa a hervir vertemos inicialmente 35 ml sobre el chocolate troceado y dejamos reposar durante 1 minuto.

3. Removemos entonces con una espátula de silicona hasta que el chocolate se funda por completo y quede perfectamente combinado con la nata. Si viéramos que la consistencia hubiera quedado demasiado densa, podemos añadir poco a poco el resto de la nata hasta que ambos ingredientes queden bien cohesionados.

4. Finalmente, aplicamos el colorante, también poco a poco hasta que alcancemos el tono deseado, mezclamos suavemente hasta obtener un color homogéneo y dejamos enfriar a temperatura ambiente. Según se enfríe, la mezcla irá adquiriendo una consistencia más densa.

 

Montaje de la tarta drip cake…

1. Con un cuchillo de sierra o un nivelador de tartas empezamos cortando la parte superior abovedada de los bizcochos (IMPORTANTE: no descartéis estos restos de bizcocho!) hasta que queden perfectamente rectos y los volvemos a cortar transversalmente por la mitad, consiguiendo así 4 bizcochos de menor altura. Eliminamos las migas sueltas que hayan podido quedar adheridas con ayuda de un pincel de repostería y reservamos.

2. En un pequeño cuenco o plato aparte, desmigajamos con las yemas de los dedos los restos de bizcocho sobrantes que hemos reservado (unos 50 g serán suficientes) y los mezclamos con una pequeña cantidad del buttercream que también habíamos apartado sin teñir hasta conseguir formar una bola bien compacta. Si fuera necesario, añadiríamos un poco más del buttercream hasta que quede todo bien ligado. Envolvemos en film transparente y mantenemos refrigerada hasta su uso.

3. Colocamos ahora el primer bizcocho bien centrado sobre una base giratoria o en el plato (llano) sobre el que vayamos a servir nuestra tarta. Es conveniente aplicar previamente una pequeña cantidad de buttercream en la base para evitar que el bizcocho se deslice mientras trabajamos con él.

4. A continuación, aplicamos un par de cucharadas colmadas del buttercream sobre la superficie del primer bizcocho y alisamos hasta nivelarlo lo máximo posible con ayuda de una espátula larga.

5. Seguidamente, colocamos el segundo bizcocho sobre el anterior, asegurándonos siempre de que queda perfectamente centrado, y aplicamos una nueva capa de buttercream al igual que hicimos con el primero.

6. Procedemos de la misma manera con el tercer y cuarto bizcocho, recubriendo ahora también los laterales alrededor de la tarta, pero sin esmerarnos demasiado aún en conseguir un acabado perfecto. Refrigeramos durante 30 minutos.

7. Aplicamos entonces lo que será la capa definitiva de cobertura, procurando esta vez que quede lo más uniforme posible y recubra bien nuestra tarta y volvemos a refrigerar otros 20 minutos antes de terminar de aplicar la decoración final.

8. Finalmente, colocamos la bola de bizcocho y buttercream que teníamos refrigerada en el centro de la tarta, la recubrimos con el ganache de chocolate teñido (que ya se habrá enfriado lo suficiente), procurando que el chocolate también vaya cayendo por el lateral de la tarta, colocamos el cono de barquillo sobre la bola recubierta y terminamos de decorar con unos nonpareils de colores para dar el toque final definitivo. ¡Y a disfrutar!

Notas:

– * En caso de no disponer fácilmente de buttermilk, puedes prepararlo en casa de la manera más sencilla. Para esta receta necesitaremos 225 ml de leche entera + 15 ml de zumo de limón (1 cucharada), lo dejamos reposar en un cuenco bien tapado durante unos 10 minutos, removemos y listo para utilizar en  nuestra tarta.

– Si disponemos del tiempo, una vez se hayan enfriado los bizcochos los podemos envolver en film transparente y refrigerar al menos durante un par de horas (si puede ser toda la noche, mejor) antes de recubrir nuestra tarta; la miga se habrá asentado, acentuando su sabor, y será más fácil aplicar la cobertura.

– El chocolate blanco contiene una mayor cantidad de manteca de cacao que el chocolate negro, por lo que necesitaremos menos cantidad de nata que con éste a la hora de preparar esta ganache. No todas las marcas de chocolate blanco coinciden en la proporción de manteca de cacao, por lo que dependiendo del chocolate elegido, necesitaremos más o menos cantidad de nata para conseguir la consistencia idónea.

 

Seguro que no tardas en encontrar una excusa para tu próxima celebración —si es que en realidad se necesita una—, para triunfar con tu tarta.

 

Un abrazo,

Rosa

Resumen
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Receta
Drip Cake: Una tarta de lo más espectacular
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