La receta de hoy, esta tarta helada de galletas María, no podía habernos gustado más. No sólo es un bocado absolutamente irresistible si te gustan los sabores de toda la vida (por aquí todos super fans); su variedad de texturas es como una caricia para el paladar, desde la primera hasta la última cucharada.

Y además ¡bien fresquita! ¿Se puede pedir más? Pues sí, porque, pese a tomarse preferiblemente helada, no se derretirá con el calor —tan sólo se ablandará—, por lo que la podremos disfrutar de la tarta de galletas maría igualmente pase lo que pase (que te suena el teléfono, que has de sacar al perro, que te has quedado medio dormido viendo la peli de la tarde…).

De acuerdo, es verdad que ha de pasar por el horno primero, pero ¿qué son 15 minutos de nada si a cambio acabamos con semejante delicia? ¡Y esa presentación!, a modo de layer cake pero en formato vertical. No me digáis que no os enamora la idea.

Si ya os habéis decidido a hacerla, conviene que planifiquéis vuestro tiempo con un poco de antelación, pues, al ser helada, habrá de pasar la noche en el congelador. O bien, podéis pegaros el gran madrugón y empezar bien tempranito; la tendréis así lista para el postre. Tú eliges 😉

 

TARTA HELADA DE GALLETAS MARIA

 

Ingredientes (para 8-10)

Para el bizcocho:

·         4 huevos (L)

·         125 g de azúcar blanco

·         40 g (2 cucharadas) de pasta concentrada de galleta Home Chef 

·         125 g de harina de trigo floja

·         ¼ cucharadita de sal

 

Para el relleno y cobertura:

·         250 g de queso Mascarpone

·         150 g de azúcar glas (icing sugar)

·         7 g (1 cucharada) de harina fina de maíz (tipo Maizena)

·         5 ml (1 cucharadita) de extracto puro de vainilla

·         500 ml de nata líquida para montar (mín. 35% MG), muy fría

·         40-45 g de galletas María, troceadas (más unas cuantas galletas extra para decorar)

 

(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

Elaboración del bizcocho de la tarta helada de galletas María…

1.       Precalentamos el horno (eléctrico) a 180ºC.

2.       A continuación, colocamos un molde rectangular de silicona para brazo gitano de 30 x 40 cm  (como éste de Lékué) sobre una rejilla para horno y reservamos (fuera del horno)*.

3.       En un cuenco amplio (el de la batidora eléctrica, por ejemplo), batimos enérgicamente el azúcar junto con los huevos con ayuda de unas varillas (a ser posible eléctricas, por comodidad) a velocidad alta durante unos 6-8 minutos (algo más si lo hacemos a mano) hasta conseguir una mezcla bastante densa, mucho más pálida, esponjosa y muy ligera (sabremos que la mezcla está bien batida cuando las varillas no goteen al levantarlas).

4.       A continuación, añadimos la pasta concentrada de galleta y mezclamos con suavidad lo justo para integrar de manera uniforme.

5.       Seguidamente, incorporamos juntas la harina y la sal en dos tandas, tamizándolas directamente sobre la mezcla anterior y mezclando después de cada adición empleando movimientos envolventes con una espátula de silicona, sólo hasta que desaparezca el último rastro de harina para evitar que se pierda todo el volumen que hemos conseguido.

6.       A continuación, vertemos la mezcla en el molde que teníamos reservado y alisamos la superficie con ayuda de una espátula larga, asegurándonos de que llega a los cuatro rincones.

7.       Una vez lista, pinchamos las burbujas de aire que hayan podido surgir en la superficie con un palillo.

8.       Finalmente, colocamos la rejilla con el molde en la posición central el horno precalentado y horneamos durante unos 15-18 minutos hasta que adquiera un tono dorado en la superficie y al pinchar con un palillo, éste salga limpio de migas.

9.       Retiramos del horno y, con mucho cuidado de no quemarnos, la volteamos de inmediato sobre un pliego de papel vegetal de hornear que cubra la plancha de bizcocho por completo, separamos la masa del molde lentamente y la vamos enrollando junto con el papel, ajustando pero sin apretar.

10.    Dejamos enfriar por completo el bizcocho enrollado para que coja bien la forma sobre una rejilla antes de rellenar.

 

Elaboración del relleno de la tarta helada de galletas María…

1.       Una vez frío el bizcocho, empezamos a preparar el relleno. Empezamos tamizando el azúcar glas junto con la harina fina de maíz. Reservamos.

2.       En un cuenco grande (el de la batidora eléctrica, equipada con el accesorio de pala, si disponemos de una), batimos con suavidad el queso Mascarpone durante un par de minutos hasta que adquiera una textura suave y sin grumos.

3.       Agregamos entonces la mezcla de azúcar glas y la harina fina de maíz gradualmente hasta conseguir una mezcla homogénea.

4.       Seguidamente, añadimos el extracto de vainilla y combinamos.

5.       Cambiamos ahora al accesorio de varillas (es de gran ayuda haberlas refrigerado previamente), y vamos añadiendo poco a poco la nata líquida mientras batimos, primero con suavidad para que se integre en la mezcla y, una vez más o menos combinado todo, a velocidad alta hasta que ésta se monte y la consistencia nos permita extenderla sobre el bizcocho. Atención: si nos excedemos batiendo, el calor generado arruinará nuestro relleno. IMPORTANTE: Si la nata que vamos a usar tarda en montarse (no llega a 35% de MG), es mejor que la montemos en un cuenco aparte y la añadamos después a la mezcla de queso y azúcar, integrándola suavemente a mano con una espátula de silicona.

 

Montaje de la tarta de galleta:

1.       Desenrollamos el bizcocho con cuidado de no romperlo, retiramos el papel y lo cortamos a lo ancho por la mitad. Hemos de acabar con dos rectángulos de 15×40 cm cada uno.**

2.       Con la ayuda de una espátula angulada, extendemos ½ del relleno recién hecho repartido a partes iguales sobre cada uno de ellos (¼ de relleno para cada rectángulo).

3.       Seguidamente, esparcimos las galletas troceadas por toda la superficie del relleno de ambas mitades de manera equitativa.

4.       A continuación, enrollamos uno de los rectángulos sobre sí mismo, ajustando bien, pero sin apretar en exceso, y lo colocamos en posición vertical sobre un plato. Seguidamente, lo cubrimos con el otro rectángulo, envolviéndolo alrededor del primero, siguiendo el círculo en el punto donde quedó el corte del anterior. Para que evitar el escalón al final de la última pieza, podemos rebajarlo cortándolo con un cuchillo en diagonal.

5.       Finalmente, recubrimos el exterior (superficie y laterales) con el resto del relleno (prácticamente, no sobrará apenas), alisamos con ayuda de una espátula larga y espolvoreamos la superficie con algunas galletas trituradas más.

6.       Y ya sólo nos queda introducir en el congelador durante al menos 6 horas (o mejor toda la noche) antes de consumir.

7.       A la hora de servir, retiraremos del frío unos 10 minutos antes de cortar.

Esta tarta se conserva hasta 2 semanas en el congelador bien cubierta.

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Notas:

–          *Este tipo de bizcochos también se puede hornear en la bandeja del horno a modo de molde, previamente recubierta con papel vegetal de hornear (en una bandeja de medidas estándar quedará ligeramente más fino, pues suele ser unos cm más alta que el molde utilizado en esta receta).

–          **Otra alternativa a la hora de cortar la plancha de bizcocho es hacerlo dividiéndolo en 3 partes esta vez verticalmente, obteniendo así 3 rectángulos de unos 13 x 30 cm. De esta forma, acabaremos con una tarta de menor altura y mayor grosor.

–          En lugar de nata común podemos utilizar nata vegetal para no tener problemas al montarla.

–          Como os comentaba al principio, las virtudes de esta tarta no acaban nunca, pues al descongelarse no se derretirá, por lo que la podremos consumir igualmente sin problema.

 

Así que preparaos para que todo el que la pruebe acabe rendido a vuestros pies. ¡Feliz semana!

Un saludo,

Rosa

Resumen
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Receta
Tarta helada de galleta
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