Con estas temperaturas, encender el horno, por mucho que disfrutemos de esta afición repostera, puede llegar a suponer un verdadero contratiempo, en ocasiones, hasta un impedimento. Por eso los postres que no requieren pasar por ese suplicio son una solución muy recurrida y hasta aplaudida en esta época del año. Está claro que podríamos conformarnos con un sencillo y siempre agradecido yogur, pero a veces es necesario homenajearnos con algo delicioso y más elaborado, como esta Cheesecake de caramelo salado sin horno que os traigo hoy.

Somos muchos los que veneramos una buena cheesecake o tarta de queso; hay pocas versiones, por no decir ninguna, a las que no me rinda sin remedio. Tanto si las horneamos como si no, estas tartas son tremendamente versátiles; las podemos encontrar elaboradas con un sinfín de nuestros ingredientes preferidos: frutas, chocolate, turrón o clásica, por citar algunos.

Además, podemos elegir entre toda una variedad de tipos de queso cremoso (Philadelphia, ricotta y Mascarpone, principalmente), así como de lácteo complementario: nata (crema de leche), sour cream (crema agria), crème fraîche (nata fresca), entre otros, o incluso una combinación de ellas, obteniendo así una textura final cada cual más irresistible.

En esta ocasión, he optado por uno de los sabores que me tiene totalmente conquistada últimamente: la salsa de caramelo salado; su elaboración es tremendamente sencilla, aunque es cierto que requiere cierta atención. Aun así, os aseguro que el resultado lo compensa todo. Y si no, sólo tenéis que hacer la prueba.

CHEESECAKE DE CARAMELO SALADO SIN HORNO

 

Ingredientes (para 8-10 raciones):
(Todos los ingredientes han de estar a temperatura ambiente, salvo que se indique lo contrario)

Para la base:
• 250 g de galletas (tipo Digestive o María, al gusto), finamente trituradas
• 25 g de azúcar blanco
• 85 g de mantequilla sin sal, derretida y templada a temperatura ambiente

Para el relleno:
• 300 ml (240 ml + 60 ml) de salsa de caramelo salado (ver preparación abajo):

         – 200 g de azúcar blanco
         – 85 g de mantequilla sin sal, cortada en dados
         – 120 ml de nata líquida para montar(mín. 35% MG)
         – 1 ½ cucharaditas de sal gorda o en escamas

• 9 g (3 cucharaditas) de gelatina neutra en polvo
• 45 ml (3 cucharadas) de agua fría
• 450 g de queso cremoso (tipo Philadelphia)
• 200 g de crème fraîche (nata fresca)

• Sal en escamas, para espolvorear
• Palomitas de maíz, para decorar (opcional)





Cómo hacer la Cheesecake de Caramelo Salado paso a paso:

Elaboración de la salsa de caramelo salado:

1. Calentamos el azúcar en un cazo mediano, preferiblemente hondo, a fuego medio-bajo removiendo constantemente con unas varillas de mango largo. Inicialmente, se formarán grumos en el azúcar, pero conforme éste se vaya fundiendo, empezarán a disolverse hasta adquirir un tono dorado y una consistencia más fluida y densa. ATENCIÓN: Trabajar con azúcar caliente es muy delicado, así que ojo con las quemaduras; toda precaución es poca.

2. En cuanto se haya fundido el azúcar por completo (unos 5-6 minutos), añadimos de inmediato la mantequilla con cuidado de que no nos salpique; el azúcar burbujeará tan pronto como entre en contacto con la mantequilla (así que, cuanto más profundo sea el cazo, mejor). Removemos con las varillas hasta que la mezcla adquiera una textura uniforme.

3. A continuación, retiramos del fuego y agregamos la nata líquida, poco a poco y sin dejar de remover, hasta obtener una textura homogénea y suave. El azúcar volverá a reaccionar borboteando de nuevo debido a la diferencia de temperatura, así que mucho cuidado con las salpicaduras.

4. Finalmente, añadimos la sal y removemos una vez más hasta disolver por completo. Dejamos reposar unos 10-15 minutos.

5. Pasado este tiempo, la pasamos a un tarro de cristal (si aún quedara algún resto de azúcar sin disolver, la podemos pasar por un colador) y dejamos que se temple a temperatura ambiente antes de usar. Si no la vamos a utilizar de inmediato, la conservaremos refrigerada en el tarro de cristal, bien cerrado (donde se mantiene en perfectas condiciones unas 2-3 semanas).

Elaboración de la base:

1. En un cuenco mediano, combinamos las galletas trituradas (muy finamente), el azúcar y la mantequilla fundida hasta conseguir una mezcla homogénea.

2. Engrasamos el interior de un molde redondo de unos 20 cm de Ø y al menos 6,5 cm de altura (preferiblemente, con cierre lateral) con spray desmoldante y extendemos la mezcla anterior sobre la base, compactando bien con el reverso de una cuchara o la base de una vaso y procurando dejar la superficie lo más lisa posible y los laterales limpios.

3. Cubrimos con film transparente e introducimos en el frigorífico.

Elaboración del relleno:

1. En un cuenco pequeño, colocamos el agua, espolvoreamos la gelatina en polvo y dejamos reposar sin remover hasta que la mezcla adquiera una consistencia densa y gelificada.

2. Mientras tanto, en un cuenco amplio (como puede ser el de nuestra amasadora eléctrica, equipada con el accesorio de pala), batimos suavemente el queso cremoso hasta conseguir una consistencia suave y homogénea.

3. A continuación, incorporamos la crème fraîche y mezclamos con suavidad hasta combinar por completo.

4. Una vez lista la gelatina, la calentamos brevemente en el microondas (3-4 segundos a potencia media) para que adquiera una textura más líquida, la añadimos a 240 ml de la salsa de caramelo salado, que deberá estar a temperatura ambiente (conservamos los 60 ml restantes en un tarro de cristal, bien cerrado, en el frigorífico hasta su uso), y removemos suavemente con unas varillas hasta conseguir una mezcla uniforme.

5. Seguidamente, agregamos la salsa de caramelo con la gelatina a la mezcla de queso cremoso y crème fraîche. Removemos ya a mano con ayuda de unas varillas con mucha suavidad para evitar que se formen burbujas de aire lo justo hasta conseguir una mezcla suave, homogénea y sin grumos.

6. Seguidamente, retiramos el molde con la base de galleta ya enfriada del frigorífico y vertemos la mezcla anterior. Si fuera necesario, alisaríamos la superficie con una pequeña espátula angulada.

7. Cubrimos bien el molde con film transparente (sin que éste entre en contacto con la superficie de la mezcla) y refrigeramos al menos durante 6 horas o hasta que el relleno haya cuajado totalmente.

8. A la hora de servir, desmoldamos con cuidado (sólo el aro externo; mantendremos la tarta sobre la base), regamos con el resto de la salsa de caramelo salado que teníamos reservada y terminamos de componer nuestra cheesecake con un buen pellizco de sal en escamas (a mí me gusta añadir primero unas cuantas palomitas de maíz directamente sobre la tarta y dejar caer el caramelo por encima, pero es una preferencia personal).

Se conserva hasta 3 días, siempre refrigerada y bien cubierta (sin las palomitas, en caso de usarlas).

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Notas:
– Si vas a utilizar gelatina en hojas, quizás te interese saber que 9 gramos de gelatina en polvo equivalen, aproximadamente, a 12 gramos de gelatina en hojas. Para hidratarlas, las hemos de introducir en agua fría durante unos 5 minutos y escurrirlas bien antes de agregarlas a la mezcla aún caliente.

– A la hora de desmoldar, es preferible pasar un cuchillo fino y bien afilado alrededor de la tarta para asegurarnos de que queda completamente despegada del molde. De esta forma, al abrir el cierre lateral, quedará toda de una pieza.

– Para conseguir un corte limpio, prueba a calentar la hoja de un cuchillo largo y bien afilado bajo el grifo de agua caliente durante unos segundos. No olvides secarlo con un paño limpio antes de usarlo.

– Cuando preparemos la salsa de caramelo, es importante trabajar con cierta presteza; una vez hayamos empezado, no podremos interrumpir el proceso, así que hemos de asegurarnos de tener todos los ingredientes preparados y a mano. El azúcar, una vez fundido, se quema con mucha facilidad (su color y olor nos alertarán de inmediato si esto llega a suceder), así que atención extrema; si esto llegara a suceder, tendríamos que volver a empezar. Una vez fría, se solidifica bastante, así que, antes de usarla, es más que probable que necesitemos darle un breve golpe de calor para conseguir una consistencia algo más líquida. Bastará con unos segundos en el microondas (a potencia media) o al baño María.

Sé que es muy tentador, pero procura no comerte la salsa de caramelo a cucharadas mientras se va enfriando. ¡Que la disfrutéis! Y feliz semana.

Rosa

Resumen
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Receta
Cheesecake de Caramelo Salado Sin Horno
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